Cemento aluminoso
Tengo el cemento aluminoso en mi casa, y con el tiempo se está desarrollando el aluminosis. Es un síndrome bien conocido en Cataluña, que afecta las vigas del inmueble de forma que se estropean paulatinamente y obras de reforzamiento son necesarias pero no absolutamente urgentes –es un proceso lento y previsible–. Ya sabemos desde hace cuatro años que este problema existe, pero ¿qué haremos? Se denomina un comité de la comunidad para estudiar la situación, y en octubre de 2002 vienen arquitectos para catar las vigas, abriendo los techos, claro. El resultado es que hay que bajar todos los techos de todos los pisos de todo el inmueble, dejándonos en la calle durante varios meses. El coste en el caso de mi piso alcanzaría unos 30.000 euros. Hay subvenciones de la Generalitat, y del Ajuntament dependiendo de la situación económica de cada uno, y préstamos bancarios garantizados, pero aun así no es una nimiedad.
Se puede imaginar el lío montado dentro de la comunidad. Algunos jóvenes quieren saber cómo fue posible que compraran sus pisos sin advertencia del problema, y cómo puedan eventualmente venderlos; otros dicen que el precio de inmuebles con aluminosis está en un 15% debajo del precio normal del mercado, y tal diferencia es menos que el coste de las obras previstas. Sí puede ser, pero ¿quién querrá comprar un piso afectado? Y algún vecino mayor explica que es un problema a largo plazo y no ve porque él debe contribuir a un gasto que no le beneficiará de nada.
Las cosas así, se piensa en la posibilidad de que cada vecino haga las obras en su propio piso cuándo realmente haga falta o cuándo le dé ganas. Pero así tendremos obras en casa durante años, incluso décadas, si uno empieza cuándo el otro termine. ¿Podemos hacer el trabajo solamente en las partes afectadas? (el aluminosis es peor en las zonas húmedas, como los cuartos de baño, las cocinas, y el sótano). Sí, pero queda el problema del resto de las vigas, en algún momento habrá que enfrentarlo.
El telón de fondo de todo esto es que antes los pisos eran de alquiler hasta en enero de 1998 los inquilinos nos encontremos con un propietario nuevo que quería vendernos los pisos, y como inquilino establecido con contrato permanente –pagaba entonces un alquiler de 40.000 Pts todo incluido– se me ofreció el piso a un precio muy atractivo, de 12.000.000, y hubo otros en la misma situación. Sin embargo, como es de esperar en un inmueble de 36 pisos, no todos quisieron efectuar la compra y quedaban en alquiler, con el resultado que el propietario que nos vendió los pisos se quedó con la propiedad de unos quince de ellos. ¿Qué sabía, o sospechaba, él del estado de las vigas en el momento de presentar a los inquilinos la posibilidad de comprarlos? Además –y ¿realmente hace falta decirlo?– este señor es constructor y busca el contrato para llevar a cabo las reformas.
Tras un periodo largo de reflejo, se encargó otro estudio, esta vez de la Generalitat y el arquitecto comenta que lo lógico es hacer las obras en las zonas afectadas y dejar el resto, porque: mientras es necesario reforzar las vigas afectadas, actualmente no hay ningún peligro en las zonas no afectadas; que se desconoce desarrollo a muy largo plazo de la condición y si estamos en esta situación después de 53 años, tiene sentido esperar a ver lo que pasa en el futuro; y que es imposible saber incluso si el edificio existirá a 53 años de aquí en el futuro – y en Barcelona no se puede descartar un hundimiento del inmueble. Claro, la línea 3 del Metro está a 200 metros de distancia y no hay planes actuales de construir ni Metro ni línea de alta velocidad debajo de nosotros, pero… Haciéndolo de esta manera la parte proporcional del coste total que corresponde a mi piso es de unos tres mil euros, el diez por ciento del presupuesto inicial.
Hace quince días ha venido otro arquitecto para examinar las vigas, abriendo las catas otra vez y tomando muestras de las vigas de los pisos que no se cataron en 2002. Ahora tiene que presentar su informe pero parece que esta vez la cosa va en serio y veremos las reformas en el año que viene. Será difícil con el techo bajado en cocina y baño, pero si hay que hacerlo – que se haga.
Y una vez hecho el trabajo podré emprender la reforma total de mi cocina y baño, algo más que necesario pero que es imposible plantearse antes del derrumbo y reemplazo de los techos actuales.